El amor en diferentes idiomas

El amor en diferentes idiomas

La autora del siguiente escrito prefiere mantener su identidad reservada, por lo que se ha denominado así misma como “la chica random” 

Muchas personas sueñan con encontrar su media naranja, su cómplice, su amigo para toda la vida, su compañero de luchas, y, por qué no, padre o madre de sus hijos. Mucha gente anhela poder encontrar a ese alguien especial, y resulta difícil. Es casi una bendición (para muchos) encontrarlo. Pero ¿qué pasa cuando encuentras a esa persona y es del otro lado del mundo?

Para empezar, les platico de este tema porque lo conozco. Lo estoy viviendo (muy felizmente) en carne propia. Me encuentro en una relación con un hombre nórdico (como para ubicarlos). Se preguntarán qué hace una mujer del trópico con alguien de procedencia tan fría. Amigos, cuando pasa, pasa.

Todo comenzó cuando me encontraba yo muy aburrida en Bogotá y decidí descargarme una app de citas. Él fue mi primer match. Después de conocernos y hablar por días, pasó lo que tenía que pasar (mucha química, je,je). En fin, para no alargarles el cuento, en este momento estamos muy enamorados, planeando casa, matrimonio y hasta hijos.

¿Cómo pasó todo esto? Se preguntarán. En primer lugar, deben saber que estar en una relación con alguien que tiene una identidad tan diferente, y viene de un entorno tan distinto, no es nada fácil. Si en relaciones por regla debe existir la comunicación, en este tipo de relaciones es imprescindible. Esto para no generar enfrentamientos (que muchas veces son bobos) y poder formar una cosmovisión como pareja. No estoy hablando de renunciar a tu cultura o a quién eres por complacer a tu pareja. Es estar dispuesto a explicar por qué tú eres como eres, cómo tu entorno contribuyó a esto, y, al mismo tiempo, estar abierto a entender los mismos aspectos en tu pareja.

Para ponerles un ejemplo. En Colombia y en muchos sitios de Latinoamérica creemos en la brujería como algo real. Digo, yo no es que crea mucho, pero de que las hay, las hay, como dicen por ahí. Para mi novio, eso es algo desconocido y ficticio. Piensa que no tiene ningún efecto sobre las personas no cree en ello, y le parece curioso que yo piense que es real. A veces puede hacer chistes al respecto, y así con mis supersticiones y él con su racionalidad, nos reímos juntos.

Otra parte importante es el estar abierto a abrazar el entorno del otro. No basta entenderlo, sino también intentar vivirlo, incluso recrearlo. Pienso que hace parte de aceptar al otro tal y como es, y muy seguramente la pareja funcionará mejor al saber que cada uno respeta la cultura (excluyendo aspectos perjudiciales, claramente) del otro sin prejuicios.

Ahora hablemos de algo a lo que todo el mundo le tiene miedo: la distancia. Aunque el objetivo sea permanecer juntos, habrá momentos en que la distancia será inevitable (como en el 2020, por ejemplo). Muchas personas creen que el amor a distancia es una pérdida de tiempo. En mi opinión, vivir el amor en la distancia significa un acto de compromiso supremo, un símbolo de un amor inquebrantable (ya me puse bien poética, pero es para que entiendan). Si estás enamorado y confías en tu pareja, no habrá celos ni mucho menos tentaciones. Fundamentalmente, para llegar a tal nivel, se necesita que primen los valores básicos en cualquier relación: el respeto, la honestidad y la sinceridad. Muchas relaciones se tornan tóxicas por falta de estos valores, pero si son parte importante de la relación, la distancia será el menor de los problemas. Mucha gente me pregunta, cuando estoy lejos de mi novio, si no me hace falta o no me preocupa que esté con otra. Mi respuesta siempre es, que yo sé a quién tengo a mi lado, y confío en él y el respeto que me tiene hacia mí. Y esto es recíproco. 

Todo este rulo que les he echado no es para decirles que tengo una relación perfecta y que nunca pasa nada. Al contrario, de los golpes hemos aprendido él y yo. De los desacuerdos, de los malentendidos y de las diferencias. En todas las relaciones, pero especialmente en las de este tipo, los problemas deben resolverse no procurando ganar, sino procurando entender, procurando ceder si es necesario, y procurando ser más sensible, más atento con el otro. No sé ustedes, pero pienso que en el mundo hace falta mucha empatía, y en este tipo de relaciones, esto es algo que no puede faltar.

Por ende, amigos, si van a comenzar una relación con alguien extranjero, o ven esa posibilidad en el futuro, tengan en cuenta lo que les relato aquí. Amen, gocen, rían, sean felices, pero disfrútense el uno al otro. Disfruten su cultura, sus costumbres, su música, y si pueden, hasta su idioma. No es nada fácil, pero si es por amor, cualquier esfuerzo vale la pena. Claramente, todo dentro del respeto y la madurez que conlleva cualquier relación sentimental. No importa si hablamos idiomas diferentes, al final, con comunicación y empeño, podrán hablar del amor en el mismo idioma.

Espero haberles traído una reflexión. Para terminar, amen bien y amen bonito, pues hoy estamos, y mañana no sabemos.

Anónimo

Este escrito se publica de manera anónima, ya que quién lo escribió así lo quiso. Esta persona desea proteger su identidad para evitar posibles prejuicios y/o rechazos contra si mismx, y contra su familia.

Deja una respuesta