El encanto de Nueva Venecia

El encanto de Nueva Venecia

Me fui de paseo con unas amigas a Santa Marta y sentí que no debía regresar tan pronto a casa. Queríamos conocer el hostal Costeño Beach y vaya decepción, el lugar sí tiene ambiente agradable y el personal es atento, pero las instalaciones están descuidadas y lo primero que vimos fue un cúmulo de basura junto con ropa interior abandonada en el que sería nuestro espacio para dormir. No quisimos ni bañarnos y la despedida fue peor, pues nos habían entregado unas manillas de plástico que debíamos regresar en el check out, pero una de mis amigas la perdió en el mar y le cobraron COP 30.000 de multa. El lugar está sobrevalorado.   

Luego de tan amargos ratos nos fuimos unos días hacia pozos colorados, un lugar recomendado para tener más espacio libre y poco tumulto. Cerca de la playa está el hotel Mercure que tiene su propio servicio frente a la mejor parte de la playa, y si se aburren, pueden pasar a la piscina que es amplia y refrescante.

Mis amigas regresaron a Bogotá y yo continué hacia Ciénaga, un lugar que esconde muchos secretos en su interior. A primera vista se ve un caserío de carretera poco atractivo, pero una vez se va internando en sus calles comienzan a aparecer espacios llenos de arte y estructuras antiguas. Me quedé en el hotel boutique de Casa de Remedios La Bella, un lugar de lujo que se conjuga perfecto con la ruta turística de Macondo Natural. Cuenta con habitaciones amplias, un jacuzzi y una terraza con la vista ideal para los atardeceres o amaneceres de la costa caribe.

Al día siguiente empezó el viaje en lancha para poder llegar al pueblo palafito de Nueva Venecia, conocido anteriormente como el morro. Desde el inicio del recorrido acuático se puede disfrutar de paisajes increíbles, con montañas de fondo y sobre el agua tranquila de la ciénaga grande, la cual parece encontrarse en el horizonte con las nubes del cielo. El recibimiento lo hacen las guías sobre una canoa que ondea la bandera de Colombia (¡qué gran emoción!).    

La experiencia comienza con una clase de pesca, nos pasamos a una canoa de pescadores y ellos nos mostraron el paso a paso, parecía una rutina de baile sencillo hasta que llegó mi turno. No recuerdo el número de intentos, pero fracasé y mi atarraya nunca se abrió bien, pero me divertí. Continuamos el recorrido hacia el caserío y me sentía de maravilla porque nunca había conocido la dinámica de un pueblo construido sobre el agua, la idea de pasar de casa en casa nadando me parece muy divertido.

Llegamos a la casa del Erdulfo, el artesano encargado de bautizar todas las canoas (les recomiendo preguntar por el nombre más chistoso que ha puesto), poner nombres parece fácil pero aquí es todo un rito porque hay toda una historia detrás. En su taller (una mesita en la entrada de su casa) nos enseño a pintar y bautizamos un modelo de canoa decorativa con mi nombre, con lo que fui extremadamente feliz.

El tour continuó con la visita a la panadería del pueblo, allí nos esperaba una canasta de pan para ir a venderla por el pueblo, sí, venderlo, pero no fuimos capaces de pedir dinero entonces fuimos regalando el pan y mi compañero de canoa puso los COP10.000 por los que debíamos responder. Seguimos con un recorrido romántico-doloroso, pues llegamos al lugar social del pueblo y allí nos encontramos con una cancha de fútbol en decadencia, el puente de los enamorados (el por qué de su nombre se los dejo de tarea) y la iglesia en donde comienza la parte dolorosa del tour.

 La entrada de la iglesia está decorada con 37 piedras blancas que tienen una cruz en el centro, al lado izquierdo una placa que dice “en memoria de las 37 víctimas asesinadas el 22 de noviembre del 2000” Wendy, la guía de nuestro recorrido comenta que a la gente no le gusta mucho mencionar el tema, pero poco a poco se han ido curando, por mi parte no podía dejar de pensar ¿cómo carajos puede llegar hasta acá la violencia? ¡en serio la maldad es capaz de ir muy lejos en todo el sentido de la frase! Las víctimas eran pescadores del pueblo asesinados por paramilitares por presunta simpatía con el frente Domingo Barrios del ELN. En su honor construyeron un mural donde aparece una mujer con una expresión de reflexión, con los ojos cerrados y una atarraya en su cabello simbolizando la labor de las víctimas, al costado unas flores cuyos pétalos suman 37.

Atravesamos por un puente y llegamos a una construcción realizada con apoyo de la Embajada de Japón en Colombia, allí un joven tejía una enorme atarraya. Posteriormente llegamos a la última parada: la casa de información turística, cuya renovación fue diseñada en papel y lápiz por Erdulfo y su construcción fue lograda con el apoyo de la @fundacioncreata. Allí nos recibió un gran equipo para agradecer nuestra visita y presentar lo que para mí sería la mejor inyección de energía pura, una muestra de música en vivo con canto y baile. Me prestaron una falda y me uní al grupo de baile (felicidad plena), sentí que podíamos quedarnos ahí hasta el amanecer, sentí que me hicieron parte del pueblo, que ahí acababa el dolor y nacía una Nueva Venecia cultural. Las letras de sus canciones, sus pasos, la naturalidad de sus movimientos y los colores de sus trajes describen la esencia de su gente de la forma más pura.

Llego la hora que menos me gusta, la hora de despedirnos, los ojos y la cara de felicidad de la gente nunca se irá de mi memoria. El trayecto de regreso fue más lindo que el anterior, aunque es el mismo recorrido vi todo más bonito. De lo poco que conocí de la ruta de Macondo Natural de @historytravelers creo que este fue mi destino predilecto, los colores y la energía del paisaje son únicos.

 


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Estefania Colorado Torres

Hajimemashite, me llamo Estefanía Colorado Torres, tengo muchos apodos, pero el más reconocido es Tefi. Estudié Gobierno y Relaciones Internacionales en Bogotá, japonés en Naganuma School de Tokio, y actualmente, curso mi maestría en Gerencia de Empresas Turísticas y Hoteleras en Lima. Amo mi país y todos sus paisajes, razón por la cual digo que tengo el corazón cachaco y el alma costeña. Creo en la paz y en el poder femenino como medios de construcción de un entorno armónico.

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