En búsqueda de la sensatez

En búsqueda de la sensatez

Es imposible no sentirse impotente con la situación que estamos viviendo en Colombia. Es doloroso como hemos perdido la objetividad, y por eso quiero compartir algunas de mis experiencias y aportar a la reflexión en torno a lo que está sucediendo.

Tuve la oportunidad de trabajar directamente con la Policía Nacional y sin duda fue una experiencia enriquecedora. Junto a ellos me organicé para ayudar a distintas comunidades en Bogotá, y pude observar cómo aportaban desde su institución para hacer un mejor país, esto transformó por completo mi visión de la policía. Trabajé en temas de seguridad y convivencia, y hablando con las comunidades siempre me pedían mayor presencia de la policía, un CAI, conformar frentes de seguridad junto a ellos; de alguna manera las comunidades sentían que con ello su situación de seguridad mejoraría, se convertían en una gran necesidad para las comunidades.

Por otra parte, estoy a favor del paro, de la protesta y las marchas, es imposible no sensibilizarse con esta situación que es la explosión de la ira, la rabia, el dolor, el sufrimiento y la impotencia de una sociedad sumida en la pobreza, la falta de oportunidades, el desempleo, y la injusticia social. La pandemia se encargó de visibilizar aquello que por años han intentado tapar haciendo más huecos. Esta es la muestra de un pueblo cansado de décadas y décadas de sufrimiento, del olvido del Estado, de la corrupción, de una crisis social y económica que se profundiza con los años. En medio del caos de las redes sociales, leí un tweet de Alexander Torrenegra, que quisiera compartir, pues me identifica por completo y es un pequeño resumen de lo que siento “la desigualdad de ingresos y la violencia tienen una fuerte correlación. En pocos lugares la desigualdad es más extrema que en Colombia. El actual estado de revuelta no debería sorprendernos. Lo sorprendente es lo tolerantes que son la mayoría de colombianos con tal desigualdad”.

Me duele como sectores de derecha, familiares y amigos estigmatizan la protesta, como generalizan y afirman que esto es una protesta de izquierda, “financiada por el narcoterrorismo”, pues no es así, muchos al igual que yo, apoyamos la protesta y esto no nos hace “mamertos”, comunistas ni petristas. Aquí tenemos jóvenes frustrados, desempleados, maestros, emprendedores, artistas, adultos mayores, familias angustiadas y desesperadas, entre otros que no alcanzo a numerar y que se unen a este grito de auxilio. No por ello, las marchas han recibido el apoyo del sector académico, en palabras de Alejandro Gaviria, rector de la Universidad de los Andes, una persona que califico de objetiva, afirmó lo siguiente “Apoyamos a nuestros estudiantes en su deseo de participar y ser protagonistas en un momento definitivo. Rechazamos enfáticamente las violaciones a los DDHH. No creemos en la violencia”. Y solo para aclarar, por su puesto, que rechazo la violencia generada por parte de algunos manifestantes, que consideran el vandalismo como una salida, para mí nunca lo será.

Después de tanto pensar, de pasar horas leyendo, viendo noticias, invadida por los mensajes de las redes sociales, decidí escribir y aportar con esta reflexión. La escritura se ha convertido en un medio de expresión maravilloso para mi. Mi reflexión gira en torno a la objetividad, en estos momentos de crisis la hemos perdido por completo, es evidente con los mensajes de aquellos que se consideran de un bando o del otro. Inicié contando mi experiencia con la policía, para sentar mi posición frente a la institución, no por esto, puedo negar el abuso de poder y fuerza de la policía, y la violación sistemática de Derechos Humanos de estos días (tristemente de los últimos años), esto debe ser condenado y sancionado, negarlo es un completo absurdo. Pero al igual que condenamos esta violencia, debemos condenar a aquellos que usaron el vandalismo en las marchas, que atentan contra la vida y la integridad, que dañan la protesta porque no encuentran otra forma de hacerse escuchar y que los escuchen.

Mi invitación es a no generalizar, ni todos los policías son asesinos, ni todos los marchantes somos “mamertos”, petristas, vándalos, no caigamos en ese sesgo absurdo que se está encargando de dividir este país, seamos objetivos y condenemos la violencia venga de donde venga. Es una cuestión de respeto por la vida, por la integridad y por el país.

Muchos de ustedes me conocen, muchos otros no tanto, sin querer juzgar, posiblemente utilizarán ese adjetivo descalificador de “tibia”, pero quiero aclarar que mi posición y mi visión de vida no justifican ningún tipo de violencia. No creo que sea el camino para construir una sociedad y un mejor país, no puedo irme a un extremo o al otro, y esta es mi invitación, NO justifiquemos ningún tipo de violencia. Acaso, ¿no se dan cuenta que nos estamos matando entre nosotros? jóvenes policías, jóvenes estudiantes, jóvenes trabajadores; mientras los mismos de siempre siguen en el poder haciendo lo que quieren con nuestro país.

Es momento de tomar las riendas de nuestro futuro, de votar correctamente, informadamente, de exigir que nos representen, de hacer veeduría sobre lo que está ocurriendo en el gobierno, es allí donde aportamos a la construcción de Colombia. Los invito al diálogo, la conciliación, el respeto, la construcción y a abrir nuestra mente a la sensatez y la objetividad. Sé que es difícil, pues me he visto envuelta en una que otra discusión por la coyuntura actual, pero estoy haciendo mi mayor esfuerzo porque no quiero caer en esta terrible polarización. Por eso decidí escribir.

Para los que me conocen, saben que evito el pesimismo y el fatalismo, no quiero caer en ese sentimiento tan desgarrador para el ser humano, sigo creyendo que un mejor país es posible, y que a pesar de la situación podemos salir adelante.

Ángela Lizarazo Gómez

Estudié Gobierno y Relaciones Internacionales, curso una Maestría en Gerencia y Práctica del Desarrollo y trabajo en la Universidad de La Salle. Soy una persona soñadora e idealista que tiene la convicción de aportar un granito de arena que permita hacer de nuestro mundo el mejor lugar para las personas, los animales y la naturaleza.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Estefania Colorado

    Excelente perspectiva, me siento totalmente identificada !! Gracias por escribir

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